La planta de General Motors en Alvear continuará durante este año con un esquema de parates periódicos en su producción. La empresa confirmó que mantendrá la suspensión de actividades una semana por mes, en un contexto marcado por la baja demanda y la necesidad de administrar stock.
Durante los días de inactividad, los trabajadores cobrarán el 75% de su salario bruto, una medida que impacta directamente en el poder adquisitivo de cientos de familias del cordón industrial santafesino. Según trascendió, la decisión responde tanto a la debilidad del mercado interno como a la incertidumbre en Brasil, principal destino de exportación de la producción local.
La situación también refleja el fuerte ajuste que atraviesa la automotriz en la región. Actualmente, la planta opera con menos de 600 trabajadores, muy lejos de los más de 1.200 empleados que llegó a tener hace apenas dos años. La reducción se produjo tras sucesivos retiros voluntarios y desvinculaciones aplicadas entre 2024 y 2025.
Desde SMATA manifestaron preocupación por el nivel de utilización de la capacidad instalada en el sector automotor, que aseguran se encuentra por debajo del 50%. Aunque algunos indicadores nacionales muestran señales de recuperación, desde el gremio advierten que la comparación se realiza sobre uno de los peores períodos de la industria.
En la actualidad, la producción de la planta de Alvear depende exclusivamente de la fabricación de la Chevrolet Tracker, luego de la discontinuación del Cruze a fines de 2023. Esa falta de diversificación deja a la terminal especialmente expuesta a los movimientos del mercado regional y a las variaciones en la demanda externa.
El panorama para el resto de 2026 continúa siendo incierto. Mientras la empresa busca sostener la actividad con una estructura reducida, la continuidad de los parates mensuales mantiene en alerta a trabajadores y proveedores vinculados a una de las principales industrias de la región.