La selección de Escocia volverá a disputar una Copa del Mundo después de 28 años de ausencia y llegará al Mundial 2026 con un desafío pendiente: avanzar por primera vez a los octavos de final. En sus ocho participaciones anteriores, el conjunto escocés nunca logró superar la fase de grupos, una marca que intentará dejar atrás en una zona que compartirá con Brasil, Haití y Marruecos.
El equipo dirigido por Steve Clarke obtuvo su clasificación tras quedarse con el primer puesto de su grupo en las eliminatorias europeas. Los escoceses finalizaron invictos como locales y sellaron el boleto mundialista con una destacada campaña que incluyó triunfos ante Grecia, Bielorrusia y Dinamarca.
Entre sus principales figuras aparecen Scott McTominay, mediocampista del Nápoli; Andy Robertson, capitán y lateral del Liverpool; Kieran Tierney, defensor del Arsenal; y John McGinn, volante ofensivo del Aston Villa. Bajo la conducción de Clarke, Escocia logró recuperar protagonismo internacional y volver a una Copa del Mundo por primera vez desde Francia 1998.
Además de su historia mundialista, Escocia posee un lugar destacado en los orígenes del fútbol internacional. Fue protagonista del primer partido entre selecciones de la historia, disputado ante Inglaterra en 1872. También protagonizó una curiosa decisión en las eliminatorias para Brasil 1950, cuando rechazó participar del Mundial pese a haber conseguido la clasificación, al considerar que solo debía asistir si terminaba en el primer puesto de Gran Bretaña. Ahora, más de siete décadas después, intentará escribir una página diferente y conseguir el mejor resultado de su historia en una Copa del Mundo.